On 1 sept. 2010 2 Comentarios

No sé de qué se sorprenden. Cualquiera que hubiese leído hace un mes el post “Señales en el Cielo” ya lo sabría: Romaric seguirá esta temporada en el equipo. La semana pasada me enzarzaba con ese anónimo que visita de vez en cuando los blogs (quién sabe si siempre es el mismo) a cuenta de detalles sin importancia. Decía yo, entre otras cosas, que en cualquier club serio jugadores como Romaric habrían salido ya hace tiempo, que había que saber rectificar. Él, dejaba medio intuir poderes divinos a Monchi y a Del Nido, algo así como que estos no se equivocaban nunca. Más o menos. Pues bien, una semana más tarde han estado negociando hasta el último minuto por desprenderse del marfileño. Nunca lo sabremos, pero a lo mejor aquel anónimo tiene poco pelo en la cabellera, suele vestir de corbata y le resultaron convincentes mis argumentos.

Apelar a la profesionalidad del jugador en cuestión es algo que se hace ya muy cuesta arriba. Durante dos años ha estado en las condiciones que todos conocemos, ahora parecía haberse arrepentido, pero después de esta última jugada no preveo que el jugador tire de orgullo y quiera demostrar lo que vale. No al menos en los campos de entrenamiento de la Ciudad Deportiva. Por tanto, es muy probable que el dorsal número seis no sea un habitual en los terrenos de juego de la Liga española esta temporada, y si un inquilino privilegiado con sitio preferencial en los banquillos y palcos de nuestros estadios de fútbol. La vida es bella.

2 Comentarios:

Alexis Correa dijo...

Yo solo estoy de acuerdo en parte. Hace dos temporadas fue el jugador que mas minutos jugó (tras palop) y te recuerdo que quedamos terceros. Todo, a pesar de Jiménez y Romaric. Un abrazo.

El Hablador dijo...

Pues si solo estás de acuerdo en parte haces bien en decirlo.

Yo también pensé lo mismo unos días. Hace dos temporadas el centro del campo titular del Sevilla estaba compuesto por la pareja Duscher-Romaric, eran indiscutibles para el entrenador. Se me eriza el vello nada más pensarlo.

Siempre sentí una curiosa fascinación por los que usaban el argumento de los minutos jugados por Romaric en su primera temporada. Si un jugador ha sido utilizado tanto por el entrenador, tiene que ser bueno…

Hace tres o cuatro años, antes de que España fuese campeona de Europa y del Mundo, el seleccionador de turno tenía poder total de elección. Lógicamente. Podía elegir entre Pablo Ibáñez o Javi Navarro, entre Alberto Rivera o Martí, entre Antonio López y David Castedo. Unos jugaban como los ángeles en un equipo que ganaba Copas una detrás de otra y se hospedaba en los puestos altos de la clasificación. Los otros pertenecían a ese conjunto de equipos simpáticos para el seleccionador en cuestión, equipos de media tabla o que coqueteaban con el descenso.

La carne de gallina.

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