On 23 abr. 2010 0 Comentarios

Duro palo el que acaba de recibir el equipo. Su mejor hombre en la zaga, Ivica Dragutinovic, dice adiós definitivamente a la temporada y se pierde también el Mundial de este verano en Sudáfrica. Atravesaba un muy buen momento el valcánico, que además de cumplir sobradamente en labores defensivas, se sumaba al ataque regularmente tras erigirse en líder a balón parado. El traicionero talón de Aquiles le ha jugado una mala pasada al bueno de Drago, posiblemente la lesión más importante de su carrera deportiva. Curiosamente esta es una de las roturas que más castiga a los futbolistas de cierta edad, y el serbio a sus 34 primaveras se acerca peligrosamente a ese estereotipo. Próximamente viajará a Finlandia para ser revisado por un especialista en la materia, hasta la temporada que viene habrá que irse olvidando de esas bombas dirigibles que tantos puntos le han dado al Sevilla FC en las últimas jornadas.

Estados de animo
-Ndri Romaric en un partido previo a la Feria de Abril 2010-

Enigmático esto de las lesiones y lo contundente que se están mostrando desde hace tiempo con el primer plantel. Posiblemente, a la mala fortuna habría que añadir un factor psicológico, el fútbol es un estado de ánimo como diría aquel. El fútbol es un estado de ánimo en todas las facetas, y este apartado tan importante no iba a ser menos. Es curioso como en la época de los títulos, en el Sevilla de las 5 copas, nadie se lesionaba jamás. No se producían contratiempos, todo el mundo estaba a punto, con la salud de un roble. Los plazos se acortaban sensiblemente, los golpes se convertían en molestias, y las molestias se olvidaban cuando empezaba a rodar el balón. Sin embargo, desde aquel fatídico mes de agosto de 2007, todo parece salir al revés. La psicología influye en nuestras vidas más de lo que podríamos llegar a pensar, y un jugador de fútbol no deja de ser una persona humana... Este domingo, el Getafe.

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