On 25 nov. 2008 2 Comentarios

Está claro, ya nadie puede poner en tela de juicio que el Sevilla ha modificado radicalmente su manera de jugar. Aquel equipo que salía a pisotear a su rival, fuera el que fuera, que imprimía un ritmo de vértigo que avasallaba a todo aquel que se pusiera por delante, al que le importaba poco que le metieran dos goles porque el estaba seguro de que marcaría alguno más que su rival... ese Sevilla se terminó. Ahora hay otro, un equipo que consigue resultados hasta el momento mejores que el año anterior, se antepone la seguridad defensiva al ataque, distinto.

Muchos románticos todavía no son capaces de asimilar este nuevo modelo de juego y prefieren aquel intercambio de golpes que hacía de cada partido un verdadero espectáculo visual. Pero para que ese equipo vuelva tendrían que conjugarse de nuevo una serie de aspectos que se antojan muy lejanos, los astros deberían alinearse entorno a un equipo y eso sólo sucede en contadas ocasiones. En Sevilla hemos tenido la suerte de disfrutar de ello durante varias temporadas consecutivas, del mismo modo que se disfrutó en Barcelona del Dream Team o en Milán de aquel conjunto adiestrado por Arrigo Sacchi.

Ahora el equipo es otro. Su juego anda lejos de ser vistoso y entretenido para el espectador, pero disfruta de ser el menos goleado de la categoría, aún no ha encajado ni un sólo tanto a balón parado y cuenta con más puntos que el año pasado a estas alturas de competición, entre otras cosas. La estrategia es clara y a la larga será apoyada por todos si se consiguen los resultados esperados: sumar. Esto se consigue empezando por no encajar goles, con esto ya tienes ganado el empate (sumar). La otra parte de la película es que los Kanouté, Luis Fabiano y compañía acierten con las ocasiones de las que dispongan.

Sobre esta base se han forjado grandes escuadras poseedoras de importantes títulos. El Valencia o el Liverpool de Rafa Benítez, el Oporto o el Chelsea de Mourinho, etc... por no hablar de los equipos italianos. Esta apuesta, como todas, te puede salir bien o te puede salir mal. El problema es que si los resultados no llegan es más fácil que entren los nervios y las prisas jugando como lo hace ahora mismo el Sevilla a como lo hacía hace unos años. Las cartas están sobre la mesa.

2 Comentarios:

luigi dijo...

Me parece que te equivocas. El tercero que nos marcó el Valladolid fue de Cannobio de saque directo (balón parado), un golazo por cierto...

El Hablador dijo...

Exacto, la verdad es que llevas razón, quizás yo me expliqué mal.

En realidad lo que quería decir es que el Sevilla no ha recibido ningún tanto en jugada a balón parado. Es decir, en faltas colgadas al área o wn saques de esquina.

Este fue sin duda uno de los puntos débiles la pasada temporada y parece haberse corregido.

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