On 11 ago. 2007 0 Comentarios

Se perpetró el engaño

Se que no es el estilo de este blog, pero no me resisto a publicar este documento mío, personal, propio.

Porque yo tengo familia bética, mi madre es bética, toda la familia de mi madre es bética.

Y no se pueden borrar de un plumazo décadas de historia.

Ahí va:


Recuerdo, como si fuese ahora mismo, el cenicero que tenía siempre mi difunto abuelo encima del mueblecito del salón de su casa.

Mi abuelo, bético hasta la médula, se había hecho con este cenicero en una reunión de la peña verdiclanca del pueblo. Una reunión para celebrar los 60 años de vida de su equipo del alma.

El cenicero en cuestión lucía en su centro un escudo del Betis, y debajo del mismo la siguiente inscripción: 1914-1974.

Los que tenemos cierta edad, recordamos algunos calendarios de fútbol de los años 80 en los que, efectivamente, se recogía la fecha de fundación del Real Betis Balompié en diciembre del 1914.

Así es. Como todos sabemos, una mentira repetida mil veces se convierte en verdad.

Pues bien, 93 años después, el sr. Lopera celebra “su centenario”.

Es de dominio público, por mucho que se empeñen los adictos al sr. Lopera, que el hoy llamado Real Betis Balompié vió la luz con motivo de la unión entre dos equipos extintos: El Sevilla Balompié y el Real Betis Club de Fútbol.

Curiosamente, con la llegada en el año 1992 del hoy amo del Betis, se pretende cubrir con un humo negro todo el pasado del club.

Una historia, la del Betis de mi abuelo que en paz descanse, que no se la puede inventar ahora este señor.

Una historia que no se puede inventar. Es la que es.

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